Happycracia


En este libro se realiza un ataque fundamentado a la economía de la felicidad que intenta convencer que el éxito es una elección personal que se puede llegar a resolverse con la compra de productos, libros de autoayuda, coaching, etc. En nuestra sociedad consumista se busca mercancías emocionales como la felicidad convirtiéndose en un controlador de nuestras acciones. Se realiza una crítica a través de dos disciplinas como la psicología y sociología, generando una reflexión de toda una época marcada por la llegada de una nueva utopía. Donde se genera una lucha individual por ser feliz a toda costa y en todo momento, conocido como “felicismo”. A lo largo del libro se van analizando las relaciones que tiene la felicidad con los diferentes ambientos.

Una de las principales relaciones que analiza el libro es la felicidad y la política, donde se considera el origen y crecimiento de la psicología positiva y la economía de la felicidad, donde convirtieron el objetivo de la felicidad como un criterio que permite evaluar el progreso social. Se puede entender que la desigualdad no es el problema, sino que lo es el individuo el que hace su felicidad. Se tiene en cuenta ser un elemento intrínseco, el poder que tiene el individuo, algo que puede tener una visión como elemento extrínseco, se genera igualdad de oportunidades.

La psicología positiva justifica el individualismo a partir de su concepto de la felicidad, donde el discurso tiene apariencia neutra, infravalorando la sensibilidad social y se glorifica el esfuerzo del crecimiento personal. Poner todo en la idea en el “tú puedes” no puede generar la insatisfacción de no poder lograrlo, no obstante, esto genera frustración, desesperación en las personas al no lograr sus objetivos, pero la idea que venden es que se debe educar a los niños continuos insatisfechos en la búsqueda de felicidades inalcanzables. Teniendo esta felicidad una relación con la ideología neoliberal, debido a que impulsa a un consumismo masivo para llegar a esta felicidad donde nunca es suficiente.

Por otra parte, en el mundo laboral, las empresas resuelven todo con la idea de que la gente sea feliz, incluso se les menciona que no se preocupen porque la felicidad es el como empleado. En la ciencia de la felicidad se habla del bienestar laboral como un instrumento de control, flexibilidad y responsabilidad personal de los trabajadores de las Empresas. Estos modelos de felicidad sirven para buscar trabajadores que se unan a una cultura y que pongan en productividad las diferentes emociones positivas. Aquí se responsabilidad al empleado de no ser feliz, aunque las condiciones laborales no sean buenas.

Las personas constantemente están en busca de la felicidad, ya sea a través de productos, servicios, experiencias e incluso en la tecnología mediante aplicaciones y el Mindfulness, donde se promociona la idea de la importancia de la felicidad depende de nosotros. Se vende la idea de que no somos felices con lo que tenemos, y que no debemos quejarnos porque nos aleja de la felicidad. A partir de todo esto la felicidad se compone de una serie de mercancías emocionales, estos productos y servicios de la felicidad promete una mayor autogestión emocional, autenticidad y crecimiento personal. Y detrás de estas industrias de la felicidad se promueve un determinado estilo de vida y consumo.

En la actual sociedad la felicidad se llega a ver como la normalidad, el cual es apoyado por el discurso científico de la felicidad. Se define las expectativas y los criterios psicológicos en base a la felicidad y mencionan como normales aquellos comportamientos que nos llevan a la felicidad. Poniendo como un ideal el mantenernos con emociones positivas, en vez de promover la realidad de las emociones, es decir que pueden llegar a ser positivas o negativas en cierto momento, pero sobre todo que cada una de estas emociones son necesarias. 

Para finalizar es importante cuestionarnos sobre la felicidad que se nos vende cada día, si de verdad es la única manera en la que nuestra vida tendrá un sentido o si la felicidad es la meta de nuestras vidas. Muchas de estas industrias solo buscan lucrar con nuestra felicidad mediante el coach, formadores y consultores especialista en el crecimiento personal, donde nosotros solos podemos llevarnos a ese cambio, siendo solo una utopía que nos formula autores como Seligman y la sociedad.

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